Homenaje a Máximo Casado, asesinado por ETA el 22 de octubre del 2000

22 de Octubre del 2020

Querido Máximo:

Lo menos que podemos hacer los Funcionarios de Prisiones es honrarte. Tu valor y tu coraje nos van a acompañar siempre en la memoria. Y he de decirte que pese a un confinamiento perimetral que nos ha impedido poder desplazarnos para en este día estar cerca de ti, quiero que sepas que un ramo de flores y una cinta de la medida de la Virgen del Pilar esperan con paciencia ser depositados junto a tu persona.

maximo-casado.jpgUn grupo de compañeros uniforme en mano y desde los puntos más dispares de nuestra geografía esperábamos este día con fervor, con servitud humilde para desplazarnos hasta Valencia de Don Juan, y ennoblecer con respeto y en silencio el recuerdo que no debe borrar el transcurso de los años.

Te han dedicado palabras hermosas muchos compañeros este día, publicaciones ensalzando tu figura. Tu mujer Conchi nos ha dedicado con extremo cariño unas palabras sentidas, llenas de un profundo amor y de una entereza personal digna de elogio. Habla siempre con una gran sensibilidad y dulzura.

Supongo que ese día del 2000, aquel veintidós de octubre el odio y la codicia, dos de los mayores motivadores que existen nublaron los corazones y mentes de sus ejecutores. Los convirtieron en escoria de una pobreza humana abismal y robaron el tesoro más grande que atesora una persona, la vida.

No solo la tuya, sino que el zarpazo de esa abominación visceral arrancó parte de la vida de Conchi y de tus hijos. No llego a comprender querido compañero qué potencia extraña cobija en el hombre la fuerza para sacar la energía de seguir viviendo, de saber que tienes que continuar, de proteger y cuidar de tus hijos cuando ocurre algo tan atroz.

Ese odio irreconocible cuyos rostros ya conocemos, y que paradojas del destino somos los propios funcionarios de prisiones quienes velamos por su seguridad, como lo hacías tú hasta que decidieron como dioses menores cercenar tu destino de felicidad común.

Héroe o no, si esto no nos afectara no seríamos humanos. Te necesitamos Máximo, como necesitamos a todos aquellos de nuestros compañeros que como tú nos acompañan en cada servicio desde un cielo azul no tan lejano.

No hay nada malo en llorar, no tenemos por qué ocultar este sentimiento de tristeza que ampara en cada lágrima un dolor que nos llevamos oculto a nuestro interior. Querían que nos escondiéramos, que nos avergonzáramos, buscaban una debilidad que jamás van a encontrar. Jamás. Somos Funcionarios de Prisiones con la determinación de los que nunca se dan por vencidos. Y esto nos ha supuesto presenciar aterradoras heridas, y la muerte en su forma más cruel.

No quiero Máximo que seas un héroe anónimo enterrado en una triste tumba sin nombre, no esperes gloria ni honores de gente con moneda y nobleza importante, pero ten seguro que tu nombre, tu esfuerzo, tu valor, tu gallardía, no pasan de corrido por los que ahora continuamos tu camino, aquí abajo, de patio en patio.

Con cariño sincero… Tony. Funcionario de Prisiones.

(Hay una hoja de trébol de cuatro hojas regalada por alguien que te quiere con locura)

karammon

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